Excursión a Andorra (AND) 28,29,30 de Abril
y 1 de Mayo 2006
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Excursión a La Covatilla 30.04.2005
Los números que presenta La Covatilla no son quizás tan espectaculares como otros puertos, pero 9 kilómetros a una media del 8,1% tampoco es lo que se llama un puerto fácil. Además, incluye 3 kilómetros consecutivos a más del 10% de desnivel y su pendiente máxima llega al 16%.
Excursión a Los Lagos de Covadonga 01.05.2004
El día 1 de Mayo
2004 empezamos nuestra aventura
con un desayuno bueno en el hotel a las 8:30 h.
Los 25 km desde Llanes a Benia de Onis pasamos en coches.
En Benia de Onis aparcamos.
Calentando las piernas en un ritmo muy moderado hasta Soto de Cangas donde giramos
a la izquierda dirección al Santuario de Covadonga y Los Lagos de Covadonga.
En Covadonga es donde empieza la subida
fuerte.
Subir a
los Lagos de Covadonga tiene mérito, sobre todo si se hace en bicicleta. Son 12
kilómetros sinuosos desde la basílica que les da nombre.
Kilómetros enormemente
sugerentes, con tramos para el vértigo y pendientes que quieren ser verticales.
A los 800 metros de altitud hay un 12 por ciento de desnivel. Un poco más
adelante, 100 metros más arriba, pasaremos el minado Mirador de la
Reina.
Nos sentimos como auténticos monarcas por un rato, preguntándonos
cómo hemos llegado tan alto, por encima de las brumas y la nubes bajas,
observando con detalle la ruta de locura por donde hemos ascendido.
Y así,
sentados en uno de los tronos panorámicos de Asturias, soñamos con ser ciclistas
(somos cicloturistas) y ganar una de las etapas reina de La Vuelta a España.
Con un día despejado
divisamos el mar, y entremedias, y por todas partes, en un círculo vicioso de
cumbres, vemos montañas y más montañas, de todos los tipos y calidades, y con un
color dominante: el verde y el blanco la nieve.
El Mirador de la Reina nos anuncia la llegada del fin
de etapa: Los Lagos.
Pero aún queda camino, y en este trecho se encuentran los
mayores precipicios.
En la zona conocida como la "Huesera" donde se encuentran las rampas más duras de la ascensión (de hasta un 18% de desnivel), las caras de sufrimiento se acentuaron más si cabe, pese a que ya no quedaba demasiada distancia para coronar la meta, situada en el primero de los Lagos.
A lo largo del trayecto hemos sido testigos de que el ganado alpino no entiende de código de circulación. Son animales transeúntes, circulan lo mismo por la derecha, por la izquierda y también por el centro de la estrecha calzada. Cuando por fin nos dejan pasar, parecen hacernos un favor, nos miran quedamente, con una pizca de mala leche.
Y eso es más o menos lo que nos encontramos en la cumbre.
Vislumbramos una
infinita majada con un lago enorme inserto en el paisaje.
El agua hace más
idílico el lugar. Es el primer lago, el Enol. Está allí abajo, sólo hay
que dejarse llevar por la carretera. El lago se encuentra a 1070 metros de
altitud y es de origen glaciar, al igual que el Lago y la cuenca del Ercina.
Las
aguas del Enol alcanzan los veintitrés metros de profundidad.
Como curiosidad, el Enol alberga una
importante población de cangrejos de río.
No hay que hacer muchos esfuerzos para
verlos, la serenidad de las aguas no es un buen escondite.
Seguimos camino del Ercina, un poco más arriba, a dos kilómetros de
distancia.
Subimos hasta los 1108 metros de altitud. El lago, más pequeño que el
primero,
está menos empozado y las montañas se muestran a la vista más directamente.
Su profundidad no supera los
dos metros.
Arriba tomamos unos cafés y refrescos en el bar y preparamos para bajar desde
Los Lagos que también tiene su mérito.
Hasta el año que viene.